Esta primera entrada de mi recién estrenado blog, quiero que sea para mostraros una de las piedras recuerdo que más ilusión me causó el encontrar. Era un acantilado cercano a la mar, el silencio dejaba escuchar el ir y venir del oleaje, mis perritas me acompañaban, como casi siempre, La piedra podía haber estado volteada y por lo tanto pasar desapercibida, pero no..... nos encontramos ambos, tenía que ser así para terminar de fomentar en mi la incipiente afición a este arte. Mi cara de felicidad fue total, como os imaginareis.
Pocos días pasaron hasta que me puse a hacerle el daiza. Elegí en este caso un trozo de madera de tejo, madera dura, pero con una textura y una veta bellísimas. Respeté ese "defecto" en el perfil de la madera, en la seguridad de que le confiere un carácter y un atractivo especiales.
Perla y Jara no se quisieron perder detalle de cómo se hace un daiza !!!!.